Nosotros, los humanos, nos preguntamos una y otra vez quiénes somos. ¿De verdad estoy aquí simplemente para trabajar en una fábrica y poder ir al cine los Domingos?. ¿Y la grandeza, y el riesgo, y las maravillas del mundo?. ¿Acaso no soy digno de ellas?. ¿Acaso soy un miserable condenado a una vida miserable, preso de una realidad que no he elegido?.
¿Y las dudas que me asaltan?. ¿Por qué a veces siento que no pertenezco a este mundo?. ¿Y mis sueños frustrados?.
Parece ser que esta Realidad Artificial que nos han impuesto impide el desarrollo de nuestro animal, nuestro inconsciente.
Sentimos un vacío en nuestro interior, un vacío que nos mata lentamente. O que lo haría sino hubiera un sustituto a la medida.
Este vacío es una llamada de nuestro yo animal. Un animal de manada, que nos avisa que estamos solos, y que no deberíamos estarlo. Necesita encontrar su camino, quiere regresar con la manada, perderse en el horizonte y aplastar al yo consciente. Quiere dejar de ser hombre para ser animal de nuevo.
Pero, el yo consciente no le permite hacerlo. No obstante, ese impulso de manada es tan grande que nos empuja a unirnos. A este sentimiento le llamaremos sentimiento de clan.
La familia ha perdido su carácter de clan. Ya no hay necesidad de proteger a la familia, de competir con el resto de clanes por el territorio. Nosotros, los humanos, necesitamos pertenecer a algo más grande que cada individuo.
Si para ti el fútbol es lo más importante de este mundo no debes avergonzarte. Todas tus dudas se apagaron cuando te embargó en sentimiento de clan. De pronto te encontraste con un fin que te unía a un clan, que te permitía protegerlo, mimarlo, reír y llorar con tus “hermanos”, reuniros e interactuar.
Vuestras mujeres aún os llaman egoístas y no ven que no lo podéis evitar. Mujeres de todo el mundo, escuchadme “Es que no es su yo consciente quien los empuja, es el animal, es la llamada del clan. Por eso se unen en torno a un sentido vital común, se unen en una manada”.
Pero, vosotras, mujeres, queréis pasar más tiempo con vuestros maridos, cenar mientras tomáis una copita con los amigos. Eso también es el sentimiento de clan, pero vivido de otra forma. Los genes empujan al macho hacia una vertiente de lucha. La mujer de protección y guarda.
Esa es la realidad. Lo que pasa es que como hombres no os podemos entender, y vosotras, como mujeres, tampoco a nosotros.
Esta canción de El Rey León 2, narra de una forma estupenda el sentimiento del clan.
Cuando nos sentimos perdidos, estamos nostálgicos, tristes, deprimidos, buscamos nuestro lugar en el mundo. Queremos pertenecer a algo más grande que cada uno de nosotros. Si lo conseguimos entonces desaparecen nuestras dudas y por fin, encontramos nuestro lugar. Así es como nuestro yo animal nos recuerda que nuestro camino está lejos, en un pasado remoto que debe convertirse en nuestro futuro. Un camino que hay recorrer ya, con rapidez y seguridad. Un camino que nos devolverá a nuestro sentido de la vida. Un camino que despertará de nuevo al animal, y que nos hará ver que, efectivamente, hemos sido y somos clan. Siempre clan.




