Los momentos de reflexión pueden convertirse, a veces, en momentos casi mágicos.
Hace poco descubrí una marca de cerveza bávara llamada Oberdorfer (es de importación, y la puedes encontrar en el supermercado de El Corte Inglés, y no sé si en otro sitio), de 50 Cl. Aparte de un sabor increíble, me embargó una bonita sensación.
Así que escuché “Earth” de Hans Zimmer, (banda sonora de gladiador) mientras me bebía mi cerveza y pensaba en tiempos remotos que en mi realidad eran los mejores. Cuando los humanos no éramos humanos aún y caminábamos descalzos.
La canción me trasladó momentos casi mágicos, lobos aullando a una luna pálida, buhos vigilando nuestro paso, pisadas de linces que susurran entre arbustos, y el sonido de unos grillos que se unen a esta melodía.
Pero, la canción sólo dura 3 minutos y la magia se ha roto. Cachis, ¿por qué este Hans no creará canciones de 20 minutos?
En fin, lo importante era la intensidad. Lo bueno si breve (e intenso), dos veces bueno.




